ESTRATEGIAS DE MOVILIZACIÓN ELECTORAL: LA CAMPAÑA TERRESTRE

T

oda campaña política – electoral se compone de dos grandes bloques estratégicos: el comunicacional-publicitario (donde se ve involucrado imagen, eslogan, mensaje, etc.) y el de movilización (donde todos los esfuerzos apuntan a garantizar el voto efectivo del elector). Una depende de la otra, y juntas logran que la campaña electoral tenga mayor probabilidad de éxito (claro está, si ambas estrategias están bien enfocadas y responden a la realidad política del momento). Por ahora, nos vamos a referir al segundo bloque, al de la movilización electoral o lo que hemos denominado “la campaña terrestre”.

Hay que entender un plan de movilización electoral como la principal estrategia capaz de garantizar la conexión entre el candidato, su discurso y despliegue publicitario con la masa crítica de votantes. Es una potente herramienta política que busca que la relación entre el candidato y el elector deje de ser una simple simpatía y se convierta en una relación real, sólida y bidireccional que logre el compromiso absoluto del elector con la causa y su voluntad de ayudar a sumar nuevos afectos.

Las estrategias de movilización del elector deben, en buena medida, soportarse en el trabajo de los miembros de nuestra campaña electoral. El estado ideal es que se haga a través de los militantes de la organización política que respalde la candidatura, sin embargo, como es sabido en Latinoamérica las estructuras partidistas han ido en minusvalía, reduciéndose a organizaciones sin base popular, lo que en ocasiones dificulta la labor de movilización política-electoral en campañas. La realidad política partidista de nuestros países nos obliga a aplicar técnicas y estrategias de movilización electoral que ya no dependan de la escasa militancia con la que se pueda contar, sino que sume la mayor cantidad de voluntarios y simpatizantes de nuestras ideas, convirtiéndose en los multiplicadores de nuestro mensaje y de nuestra campaña.

campana terrestre2

Las tendencias modernas en movilización del elector nos indican que este trabajo terrestre se debe comenzar con la mayor antelación posible al día de las elecciones, para lo cual se debe formar un nutrido grupo de movilizadores, quienes, además de estar comprometidos con nuestra causa, deben manejar herramientas de oratoria, persuasión y conocer a profundidad nuestra propuesta de gobierno, ya que cada uno de ellos será la extensión en las comunidades del candidato.

La movilización del elector no se puede ver como un elemento de último minuto en la campaña, por el contrario, debe ser el inicio de toda campaña. En campaña electoral la única actividad que genera votos efectivos es el contacto directo con el elector, y esto solo se puede lograr contando con un grupo de movilizadores formados y con herramientas para tal fin. Se piensa que estructurar un grupo así y mantenerlo durante un tiempo prolongado en las calles haciendo la labor de contactar al elector podría resultar muy costoso para la campaña. Es todo lo contrario, una adecuada estrategia de movilización electoral permite optimizar los recursos económicos y humanos que en tiempo de campaña resultan tan escasos, pues permite llevarlos en el momento adecuado a los lugares o nichos con mayor potencial electoral o de mayor interés estratégico para el equipo. De otra forma, ocurre un gasto innecesario en lugares o nichos en donde la ecuación costo – beneficio siempre presentara cifras deficitarias.

La realidad nos indica que si se comienza con suficiente antelación con el trabajo de contacto directo, se puede abarcar más sectores, se puede contactar más número de veces a un mismo elector, logrando así su efectivo voto y todo esto con menos gente que si se pretende implementar a ultima hora un programa de movilización electoral, en donde tendríamos que emplear a una mayor cantidad de movilizadores para abarcar la mayor cantidad de zonas y contactar al menos una vez a cada elector. Vale destacar, que actualmente estamos hablando de contactar múltiples veces cada elector para que este realmente se comprometa a darnos su voto, otro motivo mas para comenzar una programa de movilización electoral con suficiente antelación.

Otra de las ventajas de contar con un programa de movilización electoral iniciado con antelación, es la cantidad de información que logramos recabar de nuestros electores. La tendencia en campañas electorales va cada vez mas hacia la personalización de estas, llevar mensajes a microtargets de la población electoral que se ciñan a las necesidades y expectativas de cada uno de ellos. Mediante la implementación de programas terrestres de campaña, podemos ir estructurando una base de datos valiosa para el posterior diseño de mensajes personalizados, e incluso definir la orientación de los mensajes del candidato por sectores, por targets, etc. La información que podamos obtener a través de nuestros movilizadores nos darán las herramientas necesarias para construir el modelaje de nuestros electores, sus gustos, necesidades, expectativas, etc. Contar con una base de datos fidedigna nos da el respaldo para iniciar campañas masivas pero orientadas a cada target en específico, hace sentir al elector que el candidato realmente lo conoce, lo que a su vez se traduce en confianza del elector. Hay que recordar que en nuestros tiempos ya no se trata de que la gente sepa de política, sino de que el político sepa de la gente.

Como reza el famoso dicho “no planificar es planificar el fracaso”, el manejo oportuno y objetivo de la información de nuestra masa electoral nos dará la oportunidad de planificar campañas exitosas, ya que tendremos la ocasión de llegarles al corazón del elector. Allí radica la importancia de la campaña terrestre, en que nos da la oportunidad de poder llegar a un mayor número de electores, conocerlos, hablarles, estructurar mensajes dirigidos personalmente y finalmente lograr el compromiso de voto seguro para nuestro candidato.

A continuación hablaremos de algunas experiencias de movilización de electores desde el plano territorial que se han implementado en Campañas en Venezuela.

Caso Venezuela: Lucha de Titanes

campana terrestre3

El caso de Venezuela requiere particular atención, dado que por un profundo y rotundo abandono de las organizaciones políticas tradicionales surge como opción valida entre los venezolanos la presencia y posterior asunción al poder de un régimen socialista autoritario que ha socavado todos los poderes públicos y crea un clima totalmente desproporcionado al momento de hacer campañas electorales. Por muchos años, posterior a la toma del poder democrática por la actual administración venezolana, las organizaciones políticas que se denominan de oposición no lograron articular mecanismos efectivos de movilización de votos, no trabajaban al electorado, se limitaron al uso de la política a través de los medios de comunicación, lo que generó un escenario abstencionista que solo perjudicaba a la oposición misma.

Sin embargo, existen ejemplos aislados en ls recientes elecciones, donde se demuestra la efectividad de la utilización de estrategias de movilización de electores. Tal es el caso del grupo de independientes que decidieron apoyar la candidatura de Henrique Capriles Radonski para las elecciones primarias de febrero del 2012. Este grupo que se denomino Independientes por el Progreso, decidió implementar un programa territorial denominado Operación Relampago, basado en un esquema de 1×10. Estos programas lo que consisten es en lograr captar lideres locales que a su vez generen pirámides de electores comprometidos con un candidato en particular. Estos planes implican que los movilizadores deben medir el compromiso de sus electores a través de varias actividades organizadas por ellos. Entre las actividades que con frecuencia se planifican están reuniones en sus casas con los vecinos, jornadas de entrega de material de campaña, asistencia a mítines políticos o actos públicos relacionados con la campaña o el candidato, etc. Estos planes son perfectamente auditables y en su mayoría los datos que se van recolectando a través de las planillas del 1×10 se cruzan con el Registro Electoral Permanente, permitiendo de esta manera depurar la base de datos que se esta generando con solo electores del sector.

Estos planes generalmente se comienzan a implementar a inicios de la campaña, para dar tiempo de generar las actividades que nos permiten medir los compromisos, y reforzar aquellos sectores o grupos de electores que no estén convencidos. El día de la elección, se prepara una centro de operaciones desde donde se maneja la base de datos de los lideres que manejan sus diez electores y en conjunto con los coordinadores de cada centro de votación (quienes manejan copia de los cuadernos electorales) se lleva el control cada hora de cuantos electores captados han asistido a las urnas, permitiendo en tiempo real ubicar a los lideres quienes sus electores no hayan asistido para que los motiven aun mas a que vayan a votar. Un factor elemental en el día de las elecciones lo constituye haber organizado previamente un grupo de vehículos a disposición del programa de movilización, la idea es no dejar nada al azar ni a la improvisación, sino tener cubiertos todos los eventos que se puedan presentar el día D. Este mecanismo de movilización permitió que este grupo de independientes lograran un papel preponderante en la eleccion de Capriles Radonski como candidato unico de la oposición en febrero del 2012, a su vez la organización lograda por este grupo para esas elecciones, hizo que hoy dia se conformaran como organización politica formal en Venezuela.

Vale destacar, que estos programas de movilización deben contar con una parte importante de la organización de la campaña, así como con los recursos necesarios para poder implementarlos. Parte del éxito que puedan tener estos mecanismos de movilización electoral, guarda estrecha relación con el compromiso que desde el comando de campaña (incluido gerente y candidato) tengan con el mismo. Es un pilar fundamental de la campaña tan valioso como contar con una adecuada campaña publicitaria, en muchos sentidos se retroalimentan ambas estrategias.

Es importante acotar que esta modelo de movilización electoral es puesto en marcha también desde las campañas oficialistas, incluso, en la campaña legislativa del 2010, la primera parte de su campaña de medios estuvo destinada a la promoción de su plan de movilización territorial del voto. En el Chavismo, los programas de movilización incluye la figura del “Patrullero” quienes son los encargados de conseguir el compromiso de los electores y formar “Patrullas” (grupos de electores) a favor del oficialismo. La forma de funcionamiento de estas “Patrullas” es la siguiente: se conforma una unidad de Patrulla por cada mesa electoral existente en el País,(la organización electoral es por centros de votación y cada centro esta conformado por un numero x de mesas de votación), cada una de estas unidades estará conformada por un Jefe y 50 Patrulleros quienes a su vez tienen la responsabilidad de manejar 10 electores y comprometerlos con su voto. Los militantes del PSUV (Partido de Gobierno), aspiran tener en la calle la cantidad de 1.830.150 patrulleros que a su vez movilicen 10 votos. Como se puede observar, esto constituye un esfuerzo de organización y movilización de grandes magnitudes.

Una observación importante es que en Venezuela los cuadernos de votación así como el Registro Electoral Permanente son de uso público para las organizaciones políticas, por lo que facilita la implementación de estos planes de movilización electoral. En el caso de las Patrullas y en muchos casos de la oposición, se les entrega a cada movilizador copia de los cuadernos de votación de cada mesa electoral junto con la copia del REP (Registro Electoral Permanente), en donde aparecen los datos de ubicación de cada elector. Es así, como cada movilizador podrá ubicar a diez electores y comenzar el trabajo de persuasión y compromiso de voto.

Como se puede observar, es un trabajo minucioso y que involucra en el caso del oficialismo en Venezuela a toda la maquinaria partidista a favor del Gobierno, lo que significa una ventaja sobre la organización que pueda generar la oposición, cuya organización en su mayoría se basa en voluntariado. Sin embargo, es un hecho probado, que con antelación, esfuerzo y organización se puede estructurar un programa de movilización efectivo aun sin contar con el apoyo de una maquinaria partidista solida, pero si con mucho trabajo político de calle y formación de movilizadores comprometidos.

SHEYLA DALLMEIER

sheyla.dallmeier@adconsultores.com.co